Tu logotipo es tu primer apretón de manos. Está en tu fachada, tus presupuestos, tu furgoneta, tu perfil de WhatsApp. Y sin embargo su precio va de 0 € a más de 15 000 € según a qué puerta llames. Aquí tienes cómo orientarte — y sobre todo, cómo no pagar dos veces.
Las cuatro franjas de precio
1. Gratis o casi (0 a 50 €)
Generadores automáticos, Canva, herramientas de IA: en diez minutos tienes «un logo». El problema no es la herramienta, es el resultado: combinaciones genéricas vistas mil veces, derechos de uso poco claros y, casi siempre, ningún archivo vectorial — o sea, nada que puedas imprimir bien en un rótulo o un vehículo. Para probar una idea, vale. Para un negocio que factura, es un parche.
2. Las plataformas low cost (5 a 100 €)
En las plataformas de microservicios hay vendedores que producen logos en cadena. Algunos tienen talento, pero el modelo premia el volumen: investigación mínima, elementos sacados de bancos de iconos que se reciclan de un cliente a otro, y un riesgo real de encontrarte «tu» símbolo en la furgoneta de un competidor. Y el precio de entrada esconde extras: archivos fuente, cesión de derechos, versiones… todo se cobra aparte.
3. Un freelance o un estudio (200 a 800 €)
Aquí vive el trabajo serio para una pyme o un autónomo: un profesional que se informa sobre tu oficio, te presenta varias propuestas realmente distintas, itera contigo y entrega un dosier completo — archivos vectoriales, versiones monocromas, derechos cedidos. Pagas tiempo de reflexión, no solo un dibujo.
4. Una agencia de branding (2 000 a 15 000 € o más)
A ese nivel ya no hablamos de un logo sino de una plataforma de marca: auditoría, posicionamiento, territorio visual completo, manual de 60 páginas. Tiene sentido para una empresa estructurada con equipo de marketing. Para una pyme, es un traje tres tallas más grande.
Qué estás pagando en realidad
- La investigación: entender tu oficio, tus clientes y tu competencia — lo que separa un logo pertinente de un dibujo bonito.
- El número de propuestas: dos o tres caminos distintos valen más que una idea en tres colores.
- Las versiones: horizontal, vertical, solo el icono, monocromo, fondo claro y fondo oscuro.
- Los archivos entregados: vectorial o no — es la noche y el día (ahora lo vemos).
- La cesión de derechos: un logo cuyos derechos no posees no es tuyo.
Los archivos que debes exigir antes de pagar
Casi nadie lo comprueba, y sin embargo es lo que decide si tu logo servirá durante los próximos diez años:
- El archivo vectorial (SVG, PDF o AI): se amplía al infinito sin pixelarse — imprescindible para rótulos, vehículos y ropa de trabajo.
- PNG en alta resolución con fondo transparente para la web y los documentos.
- Una versión monocroma y una versión en blanco y negro.
- Los códigos de color y la tipografía, por escrito — con una página basta.
- La cesión de derechos por escrito, en el presupuesto o la factura.
Un logo entregado en JPG sobre fondo blanco no es un logo terminado: es una imagen. El día que quieras ponerlo en tu furgoneta, habrá que rehacerlo todo.
El coste real del logo desechable
La trampa clásica: pagar 30 € hoy, darte cuenta a los seis meses de que queda amateur en tus presupuestos, pagar 50 € en otro sitio y acabar contratando a un profesional. Tres logos, tres pagos — y mientras tanto tus clientes han visto tres identidades distintas. Un buen logo se paga una vez y trabaja para ti durante años.
¿Y en Norvio, cómo funciona?
Nuestro logotipo profesional cuesta 290 €, precio cerrado: tres propuestas realmente distintas, pensadas para tu oficio, con archivos PNG + SVG + PDF, todas las versiones y la cesión completa de derechos. Listo para tu web, tu vehículo y tu ropa de trabajo desde el día de la entrega. Y si quieres ir más allá — manual de marca, material impreso, rotulación — está todo en nuestra página de tarifas.