Es la primera pregunta que se hace todo empresario que quiere una web: «¿cuánto me va a costar?». Y la respuesta honesta es: depende — pero no tanto como te hacen creer. Detrás de las diferencias de precio se esconden decisiones muy concretas. Estos son los rangos reales en 2026 y, sobre todo, lo que los justifica, para que sepas exactamente qué pagas.

Las tres grandes familias de precio

Cuando buscas crear una web, en realidad te topas con tres mundos muy distintos, con tres lógicas de precio.

1. El «hazlo tú mismo» (0 a 300 € / año)

Las plataformas tipo Wix, Squarespace o Shopify ofrecen una suscripción mensual y plantillas ya hechas. Es tentador: barato, rápido. Pero lo haces todo tú — diseño, textos, fotos, estructura — y el resultado se parece a miles de sitios más. Para probar una idea, por qué no. Para representar en serio a una empresa que quiere que la tomen en serio, rara vez basta.

2. El autónomo o el estudio (1.000 a 4.000 €)

Aquí, un profesional diseña tu sitio a medida: diseño único, estructura pensada para convertir, textos trabajados, optimización móvil y SEO básico. Es el rango más adecuado para una pyme que quiere un sitio creíble sin disparar su presupuesto. La calidad depende mucho de la persona: un estudio a escala humana te da un único interlocutor y un verdadero acompañamiento.

3. La agencia (5.000 a 20.000 € y más)

Las agencias estructuradas cobran más porque movilizan a varias personas (jefe de proyecto, diseñador, desarrollador, comercial). Está justificado para proyectos complejos — grandes e-commerce, plataformas de negocio, multipaís. Para un sitio vitrina de pyme, pagas sobre todo estructura, no necesariamente un mejor resultado.

Lo que de verdad hace variar el precio

A igual alcance, dos presupuestos pueden ir del simple al triple. Los factores reales:

La trampa del sitio «barato»

Un sitio de 300 € que nunca aparece en Google, que se ve mal en móvil y que no se puede hacer evolucionar no es un ahorro: es un gasto perdido. Y habrá que rehacerlo todo en 18 meses.

La buena pregunta no es «¿cuál es el sitio más barato?», sino «¿qué sitio me va a aportar más clientes en relación con lo que me cuesta?».

Un sitio bien hecho es un comercial que trabaja 24/7: tranquiliza, cualifica y transforma a los visitantes en solicitudes. Visto así, unos cientos de euros de diferencia se rentabilizan con un solo cliente firmado.

¿Hay que pagarlo todo de una vez?

No, y es importante. Un proveedor serio ofrece pago escalonado. Lo más habitual: un anticipo del 50 % al encargo, el resto en la entrega una vez validado el sitio. Algunos, como nosotros, también ofrecen pago en 4 veces para repartir el gasto en unos meses. Nunca pagas el total antes de ver el resultado.

¿Y concretamente, en Norvio?

Hemos optado por precios claros y fijos, sin sorpresas. Un sitio vitrina a medida desde 900 €, entregado en 7 días, con un diseño único y una estructura pensada para convertir. El logo profesional y la ficha de Google Business están disponibles como complemento, y el mantenimiento es una suscripción mensual sin compromiso. Todo está detallado, sin jerga, en nuestra página de tarifas.

Sobre todo, tienes un único interlocutor de principio a fin — el que diseña, programa y responde. Sin presupuestos interminables, sin costes ocultos.